Actualmente todo el mundo que quiere conseguir algo en el tema de las tecnologías lo encuentra pues la expansión es cada día mayor. No obstante, tras la entrada de este Land Rover a nuestras instalaciones vimos que aun había algo que no podíamos comprar a pie de calle, pues el cliente quería instalar una unidad con una pantalla de 7 pulgadas pero que esta quedara camuflada. En Autolan hacemos lo posible por conseguir aquello que el cliente desea, y esta era una instalación de las que te motivan para conseguir un buen resultado.
Retos que afloran nuestra máxima implicación
La idea principal era mejorar el reproductor de serie que traía el vehículo, y aprovechar para poder conectar diversos aparatos (iPos, teléfono, mp3...) así como disponer de navegador y DVD entre otros. Observando el estilo del interior del coche, así como las necesidades del cliente, se le ofreció montar una unidad Kendwood (DNX8220BT). Al propietario ya le convencía la idea, pero nos confesó su miedo por los robos, así que nos propuso que tras la instalación le pudiéramos realizar una moldura tapizada con la misma tonalidad que el salpicadero para tapar la pantalla de casi siete pulgadas que se le montaría. Vimos que de algún modo su propuesta podía estropear la estética del habitáculo, así que le comunicamos que de buen seguro encontraríamos una solución más efectiva por lo que nos pusimos a estudiar todas las posibilidades.


En Autolan, a través de estos retos, aumenta nuestra implicación para conseguir un trabajo adecuado al agrado del cliente. Investigando sobre la mejor adaptación al problema, vimos que no existía ninguna opción de mercado que cubriera las necesidades de aquello, por lo que nuestros profesionales se las ingeniaron para solucionar la papeleta partiendo de su imaginación.
Trabajo óptimo hasta en los mínimos detalles
Arrancamos la faena, como es de costumbre, colocando espumas y plásticos protectores en las zonas de trabajo para evitar roces fortuitos. Teníamos claro queindependientemente de qué solución tomáramos para ocultar la pantalla, debíamos montarla más hundida de lo normal para tener espacio frente a esta y poder taparla. Esto supuso desmontar la radio de origen, así como todas las molduras y accesorios de la consola central, incluida la palanca del cambio de marchas y despejar del interior del hueco DIN varios cableados y componentes del propio coche.


Se creo una moldura para sujetar la nueva fuente, pues la que el coche trae de origen es más grande que el tamaño estándar que la de Kendwood. Para ello se adapto un soporte hecho a medida y lo tapizamos con la misma textura que el resto del salpicadero. Ya disponíamos del nuevo emplazamiento e iniciamos las conexiones para los periféricos.
Trabajo delicado en sistema de amplificación de origen
En la zona de guantera se dejó un cable para que el usuario pudiera conectar su iPod y este fuera gobernable al 100% desde la nueva fuente. Para el navegador se instaló la antena justo detrás del retrovisor interior, dado que como el cristal de este coche nocontiene compuesto de plomo, era un sitio más que bueno. Para este trabajo se tuvieron que desmontar los plásticos protectores de la parte baja del salpicadero, así como los montantes y parte del techo en la zona de los parasoles.


Se introdujo el nuevo reproductor en su hueco y obviamente como teníamos que mantener activo el sistema de amplificación del propio coche, tuvimos que acceder a él y realizar las modificaciones y conexiones pertinentes para que este siguiera activo. Se probaron todas lasopciones de manejo de la nueva Kenwood, iPod, navegador, DVD y el resto de necesidades de entretenimiento, funcionando a la perfección.
Parecía todo terminado, pero el punto que marcaría el deleite del cliente aun no estaba resuelto: "camuflar la nueva pantalla". Por parte de nuestros profesionales apareció la idea de aprovechar el frontal del viejo radio/CD para que hiciera de tapadera del nuevo y a simple vista pareciera que no había existido cambio alguno. Y así se procedió. Se desmontó el chasis de la radio antigua, y se desconectaron todos los cables que paseaban desde la botonera hasta la circuitería interior. Se realizaron varios cortes con mini-discos abrasivos para poder separar físicamente la carátula de la carcasa metálica. El trabajo podía parecer sencillo, pero al extraer estas dos partes se comprobó que los botones no se aguantaban, y que si los pegábamos por la parte trasera, se notaba mucho que era una falsa tapa.
Hasta conseguir la perfección
Esto nos freno un poco, no obstante hicimos hincapié y decidimos invertir más tiempo en cortar nuevamente parte de la radio antigua y mantenerla en la nueva. Ahora sí. Se consiguió que los botones mantuvieran la misma textura que en la realidad, es más, si los pulsamos su tacto y su movimiento es fiel a cualquier Land Rover Freelander.

Así pues colocamos la tapa frente a la nueva radio y encajando esta a la perfección resguardaba visualmente a la nueva inquilina. La prueba de fuego estaba por llegar, pues nuestro punto final era que el propio cliente no se percatara de nada. Y así se consiguió, pues a la llegada del mismo y después de que este viera su coche, se dirigió a nosotros con la incertidumbre de que los trabajos en su coche aun no se habían iniciado.
El éxito perseguido se plasmo, una vez más la limpieza, la pulcritud y las cosas bien hechas, dan como resultado un trabajo que únicamente busca una cosa: "el cliente satisfecho con el resultado final, y sobre todo del propio proceso"
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